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lunes, 8 de noviembre de 2010

Balada Del Undamo

Yo soy el Undamo y esta es mi balada; para mí no existen las barreras, yo tengo todas las llaves y se leer todas las señales; una densa neblina anuncia mi llegada; el mismísimo tiempo se detiene como reverencia a mi inmenso poder; yo solo llevo la corona del depredador mas feroz; por eso a mi paso la tierra tiembla y las flores no florecen.

Yo nací del caos de la batalla, yo me bañe con la primera lluvia que cayó, yo vi a las nubes ser dibujadas en el cielo y a la oscuridad del vacío desaparecer; yo Undamo la fuerza imparable y la persecución implacable; Jamás confiare en nadie, porque en mi naturaleza solo existe la lealtad hacia mí mismo; mis ojos son lo único que brilla en la oscuridad de sus maneras; varios afirman que mi cara han visto.

Para invocarme solo debes reunirte ante el fuego, decir los canticos antiguos que los shamanes vetustos cantan solo una vez en sus vidas; el ritual es violento y cruel, incluye romper una promesa y maldecir tu nombre, en presencia de la luna llena.

Yo conozco la oscuridad del abismo y he sido cegado por la luz reveladora, por eso en mi no existe el miedo; yo llevo mi corazón cocido en el pecho; Yo Soy el Undamo, renuncie a mi nombre, me negué a aceptar mi ascendencia, no tengo familia, no tengo rostro; yo soy puro poder; yo soy el amo y el esclavo; yo soy el látigo que golpea y las manos ensangrentadas. Mi trono solo conoce a un amo.

Mi palacio esta en un monte de barro; en donde gárgolas gemelas cuidan las rejas de la entrada, un demonio disfrazado de ángel merodea el jardín; un laberinto de columnas llenas de espinas y inmensas estatuas de reyes decoran el salón del trono; donde yo espero a alguien digno de enfrentarme, creo que esperare por otro milenio mas; esta es mi melancólica tonada, mi balada secreta; vengan atrévanse a conocer al Undamo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Serpiente De Humo

Cuentan los trovadores de tierras lejanas que hace muchos años hubo una batalla tan sangrienta como ninguna otra; dice uno de ellos que al final de la cruzada tan solo quedaron un montón de sueños rotos, acompañados un montón de dudas referentes a porque el amigo no corrió con la suerte de que se le perdonara la vida.

Caras con el sueño borrado, demostraban el horror de la noche anterior; El cielo estaba manchado de pinceladas grises, recordándoles que ya nunca volverían a recuperar lo que perdieron, se oían los lamentos en la larga fila de vencidos, que decían en suspiros débiles: jamás volveremos a ser hombres.

Ellos abandonaron su hogar en busca de gloria, pero ahora regresan como gigantes derrotados que cargan con la vergüenza atada a sus corazones; al frente de la larga fila, va el general que antes tan solo la victoria conocía.

La noche llego, ya era hora de acampar; Alrededor de las fogatas se reunieron los que la noche anterior marchaban con la cabeza en alto, pero que ahora ni siquiera se atreven a suspirar.

El general se alejo del grupo para consultar con las estrellas la razón de su fracaso; Tomo una vasija redonda, la lleno de con un poco de heno y unas gotas de aceite; lo encendió formando un globo fuego; recito unas palabras para invocar la benevolencia divina; tomo su daga, cortando su mano al mismo tiempo que dejaba que unas gotas de su sangre tocaran la flama.

Lo libero una larga serpiente de humo al firmamento, la cual dibujo para el escenas de la batalla de la noche anterior, en las que noto que había sido derroto por su vanidad; con su respuesta obtenida, se acerco a sus hombres y se arrodillo ante ellos, les pidió disculpas porque su soberbia les había causado un daño irreparable; marco en su armadura las siguientes palabras: «la vanidad es el pecado que lleva a la gran derrota». Les pidió que reunieran sus fuerzas y lo siguieran a casa; mientras se alejaban el miro una última vez sobre su hombro, para ver a la serpiente de humo morir en el horizonte.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El Beso De La Valquiria

Oigo los tambores de guerra sonar en el horizonte y siento la tierra vibrar al paso de mis enemigos; esta noche no siento miedo porque mi pacto con las tinieblas roto esta; gracias a ti dulce valquiria; espero cantes la preciosa balada de la victoria; para hacerme recordar que la paz es la verdadera muerte y que la lucha eterna da vida.

Tú la eliges a los guerreros caídos en batalla para que formen parte de las leyendas escritas en las estrellas; dame un beso en la frente que me llene de valor, para que a pesar de que me enfrente a miles de hordas, no sienta duda; sé que lucharemos codo a codo contra esta oscuridad.

Si el mal no descansa porque habría de hacerlo yo; con mi escudo a mi espalda, mi espada en mano y contigo en mi corazón valquiria mítica, me levantare; tu conocedora de misterios hazme sentir dichoso de que el sol brille en mis ojos un día más; recítame cuentos de viejos héroes en los que el cielo lanzaba relámpagos, mientras los cobardes al norte cabalgaban.

Si herido caído en el furor del combate, limpia la sangre de mi rostro con las blancas telas de tu ropa, haz la señal del creador en mi pecho y entrégame mi oxidada espada; borra con tu lanza destructora a los que con sed de sangre a mí se acercan.

Llévame lejos hermosa deidad guerrera, haz que mi alma encuentre descanso en el vientre de la montaña; donde romperé la promesa que te hice de jamás dejar de luchar, grita a los cielos para que aparezca el camino al paraíso; no sueltes mi mano y acompáñame por esta ultima vez, porque te amo.


lunes, 2 de agosto de 2010

El Cofre Del Campeón

Los campeones son campeones porque tiene la capacidad de guardar en un cofre sus emociones para lograr ganar cualquier batalla y enfrentarse a los enemigos más temerarios; en el cofre hay varios compartimientos separados entre sí, en los que el campeón guarda el miedo, la duda y la soledad; estos tres bajo llave viven, por eso el campeón se vuelve imparable, los mitos cuentan que en la vida del campeón el valor es la dogma, su cofre su tesoro y la victoria su único deseo.

El miedo no lo paraliza porque este se asegura de atraparlo en el cofre al comienzo de cada aventura, para que sus ojos jamás demuestren temor ante un adversario difícil de derrotar.

Así mismo la duda jamás lo hará distraerse de su lucha; el campeón lo mantiene en un compartimiento con dos candados; porque si llegara a escapar llevaría al campeón por el camino de la incertidumbre haciendo que su confianza se derrumbe.

Pero sin importar que tan catastróficos sean el miedo y la duda, al que nunca debe liberar es a la soledad; porque con ella, su corazón se perdería en una sombra de confusión de la que no podrá salir, por eso respeta a esta sobre las demás; por eso el candado que la aprisiona esta forjado con pura fe divina y amor por la vida.

Una vida de alabanzas y elogios le esperan al campeón que su cofre sepa llevar, porque su lucha más grandiosa la enfrenta cada momento con las joyas contenidas en el; Que lastima que no supe esto antes, lo que en mi cofre habitaba liberado anda y amenaza con jamás volver a él.


viernes, 14 de mayo de 2010

Guerrero Anónimo

En una tierra lejana, donde el sol conoce el mar, buscaras a aquel que del destino liberado esta; un hombre que tiene la mirada vacía y llena a la vez, Su cara cuenta todas las batallas en las que ha participado. De los titanes hermano mayor es el; Es un gigante entre hombres, cuando camina todo a su paso tiembla; Es como el viento, en un momento apacible y en otro cuando menos lo esperas se vuelve violento como un huracán.

En su camino a muchos ha vencido sin la necesidad de utilizar nunca trampas, ni trucos; el solo confía en si mismo para llevar a cabo su leyenda personal; constantemente así mismo se busca porque cree que incompleto esta; el sigue una vieja brújula en su corazón que siempre apunta hacia donde tiene y no hacia donde quiere estar.

Su equipo de viaje está compuesto de una armadura de esperanza, Un escudo de amor y una espada oxidada de sabiduría; Su armadura lo hace tener un temple que nunca permite que se rinda sin importar que tan fuerte sea su camino; Su escudo lo hace compasivo con el prójimo aun cuando no lo merezcan y su afilada espada le enseña que solo debe luchar en batallas justas, nunca para obtener gloria.

Así que ve y búscalo que se que lo encontrara, jamás llames a su nombre, porque solo conseguirás alejarlo; llega despacio, con la frente en alto, míralo a los ojos que él entenderá porque estas ante él y cuál es la verdad de tus intenciones.


martes, 12 de enero de 2010

Mi Mayor Enemigo

Estoy entrando a la arena de combate, preparado para enfrentarme a mi mayor enemigo, un ser casi invencible, el conoce mis miedos y cada uno de mis movimientos; siento un poco de inseguridad ya que este adversario es casi invencible.

Es un guerrero excepcional, no parece de este mundo al mismo tiempo de que me parece conocerlo de toda la vida, al enfrentarme a él me siento como una fiera enjaulada; inquieto y asustado.

Le temo, si cuanto le temo, le temo con todo lo que soy; Estoy lleno de incertidumbre; se que si dudo él lo usara en mi contra durante el combate; entro a la arena y lo miro directamente a los ojos, sus ojos están llenos de fuego y siento como si él estuviera leyéndome como un libro.

En esta batalla no hay honor, no hay amistad, ni buenos deseos, tan solo un deseo de muerte, debo estar decidido a luchar con este titán, mi cuerpo esta tenso, pero sé que este miedo es necesario para que yo esté alerta; porque él se aprovechara de mis debilidades y las usara en mi contra en el combate.

Las nubes de duda inundan mi mente, pero debo ser regio, porque en el combate solo hay un vencedor… dos hombres entran al cuadrilátero y solo uno sale en pie, el objetivo está claro por eso mi corazón esta calmado.

A este enemigo, a este hostil personaje, al máximo antagonista de mi leyenda, lo conozco también como él me conoce a mí; como no conocerlo, si mi mayor adversario soy yo mismo.

A todos se nos olvida muchas veces se nos olvida que los limites que encontramos en la vida son aquellos que nos ponemos nosotros mismo, el que tiene esto claro y desea seguir adelante; tan solo debe estar dispuesto a enfrentarse a sí mismo.

miércoles, 6 de enero de 2010

Desvaríos Y Algo Mas…

Solía creerme un titán, capaz de escalar cualquier montaña, de mirar al cielo y agarrar las nubes en mis manos; en realidad es grandioso sentirse invencible, sentir que no hay nada imposible; Pero eso es tan solo una ilusión, un complejo de superioridad juvenil; la enfermedad nos recuerda que podemos ser lastimado, de que tan solo somos frágiles mortales; insignificantes criaturas que pueden dejar de existir con tan solo un error en el camino; diminutas hormigas ante los ojos de Dios.

Cuando perdemos esa sensación de inmortalidad, es como sentir un trauma contundente, cuando la seguridad que una vez profesábamos se va; es como ahogarte lentamente y no poder hacer nada para evitarlo; Asustado y ansioso ante el miedo de la enfermedad te lleve de este mundo sin darte cuenta; el dejar de existir, la gran fobia que todos padecemos.

Pero no es tan malo eso de ser frágil; quizás estas enfermedades tan solo sean una prueba divina para que demostremos nuestro temple, si esto es cierto, pues es hora de probar que tan fuerte y valiente puedo ser frente a la adversidad.

O tan solo estos sean unos desvaríos de alguien que está probando la enfermedad y desea buscar una explicación a haber perdido su invencibilidad, ¡No hay mal que por bien no venga! dicen los sabios; así que lo veré desde ese punto de vista y tomare esto como una prueba que me hará regio ante la vida.


viernes, 20 de noviembre de 2009

Antología De Una Batalla

En el campo de batalla se encontraron viejos enemigos; dos grandes generales de hombres; herederos del arte sangriento de la guerra; hermanos de un mismo padre, hijos de Ares dios maldito de la destrucción y muerte.

Dos grandes ejércitos se batirán en este valle, a la luz del ardiente sol; los corazones sienten emoción, adrenalina aumenta y el miedo a la muerte se huele a distancia; pero los comandantes no muestran ninguna emoción, sus miradas están fijas en uno en el otro.

Hombre contra hombre, espada contra espada, escudo contra escudo y corazón contra corazón; la batalla la pierde aquel que subestima la habilidad de su enemigo, por eso los generales esperan el momento exacto, observando la formación del enemigo.

Las horas pasan y la tensión aumenta; los generales suben la moral haciendo sonar los tambores; se acerca el momento rojos; los generales brindan las que quizás sean las últimas palabras a sus respectivos ejércitos; Y con un grito de guerra comienza la carnicería; miles de hombres matan a sus prójimos; algunos por gloria otros dinero u por una ilusión de libertad.

Al anochecer la batalla termina; solo quedan un montón de cuerpos, sangre y sueños que jamás se cumplirán ante la mirada de los cuervos que están listos para darse un festín; de un lado del campo se celebra la victoria, mientras que del otro huyen derrotados, pero en realidad en la guerra nadie gana y tan solo queda el recuerdo de aquellos que cayeron en batalla.


jueves, 26 de febrero de 2009

El Camino Del Guerrero

Siempre me he había imaginado a mi mismo como un guerrero sin amo, sin ejercito y sin ningún otro propósito que el propio, algo así como yo contra el mundo; Armado solo con una armadura de latón, un casco cerrado que no muestra mi cara, mi espada, un escudo grueso y una actitud de héroe mitológico.

Luche contra todo lo que se interpuso en mi camino, derrotando despiadadamente a todos mis enemigos, sin miedo y sin remordimiento, forjando mi propia ley; Escalando todas las montañas que encontré, cargando mi pesada armadura y grueso escudo a través de tundras, valles y barrancos.

Sin nada a que temer, ni nada que perder, con mi cuerpo marcado por cicatrices, que predicaba acerca de las batallas que había enfrentado; diciendo a voces que mi espada afilada, marcaba el paso cortando a través de carne y hueso.

Un montaraz, un "ronin" en busca de honor, un lobo solitario que no corre con la manada, caminando por la tierra, agua y fuego, tan solo confiando en mis instintos y coexistiendo con el camino.

Viviendo bajo el código del guerrero y distinguiendo que la ultima recompensa es el honor no los premios; entendiendo que en el camino del guerrero, algunos mueren y otros viven; Algunos luchan y otros sangran; y que tan solo el existe grito de guerra que da inicio a la batalla.

Pero aunque camine entre violencia parte de mi vida, me di cuenta un día, que mi ira había desaparecido y un aura de paz atrapo mi corazón, invitándome a no seguir luchando por mi propia causa, sino a perseguir causas más nobles.

Mire al horizonte hasta donde el cielo conoce el mar. Solté mi espada, me quite mi vieja armadura oxidada y lance mi escudo destrozado al olvido.

Para emprender el camino del monje para convertirme en un hombre al servicio del mundo; No fue que deje de luchar, sino que descubrí una manera pacífica de hacerlo, como un humilde peregrino que irradia realeza. Asimilando los errores como parte de la vida...Porque la vida se basa en decisiones.