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lunes, 2 de agosto de 2010

El Cofre Del Campeón

Los campeones son campeones porque tiene la capacidad de guardar en un cofre sus emociones para lograr ganar cualquier batalla y enfrentarse a los enemigos más temerarios; en el cofre hay varios compartimientos separados entre sí, en los que el campeón guarda el miedo, la duda y la soledad; estos tres bajo llave viven, por eso el campeón se vuelve imparable, los mitos cuentan que en la vida del campeón el valor es la dogma, su cofre su tesoro y la victoria su único deseo.

El miedo no lo paraliza porque este se asegura de atraparlo en el cofre al comienzo de cada aventura, para que sus ojos jamás demuestren temor ante un adversario difícil de derrotar.

Así mismo la duda jamás lo hará distraerse de su lucha; el campeón lo mantiene en un compartimiento con dos candados; porque si llegara a escapar llevaría al campeón por el camino de la incertidumbre haciendo que su confianza se derrumbe.

Pero sin importar que tan catastróficos sean el miedo y la duda, al que nunca debe liberar es a la soledad; porque con ella, su corazón se perdería en una sombra de confusión de la que no podrá salir, por eso respeta a esta sobre las demás; por eso el candado que la aprisiona esta forjado con pura fe divina y amor por la vida.

Una vida de alabanzas y elogios le esperan al campeón que su cofre sepa llevar, porque su lucha más grandiosa la enfrenta cada momento con las joyas contenidas en el; Que lastima que no supe esto antes, lo que en mi cofre habitaba liberado anda y amenaza con jamás volver a él.


martes, 12 de enero de 2010

Mi Mayor Enemigo

Estoy entrando a la arena de combate, preparado para enfrentarme a mi mayor enemigo, un ser casi invencible, el conoce mis miedos y cada uno de mis movimientos; siento un poco de inseguridad ya que este adversario es casi invencible.

Es un guerrero excepcional, no parece de este mundo al mismo tiempo de que me parece conocerlo de toda la vida, al enfrentarme a él me siento como una fiera enjaulada; inquieto y asustado.

Le temo, si cuanto le temo, le temo con todo lo que soy; Estoy lleno de incertidumbre; se que si dudo él lo usara en mi contra durante el combate; entro a la arena y lo miro directamente a los ojos, sus ojos están llenos de fuego y siento como si él estuviera leyéndome como un libro.

En esta batalla no hay honor, no hay amistad, ni buenos deseos, tan solo un deseo de muerte, debo estar decidido a luchar con este titán, mi cuerpo esta tenso, pero sé que este miedo es necesario para que yo esté alerta; porque él se aprovechara de mis debilidades y las usara en mi contra en el combate.

Las nubes de duda inundan mi mente, pero debo ser regio, porque en el combate solo hay un vencedor… dos hombres entran al cuadrilátero y solo uno sale en pie, el objetivo está claro por eso mi corazón esta calmado.

A este enemigo, a este hostil personaje, al máximo antagonista de mi leyenda, lo conozco también como él me conoce a mí; como no conocerlo, si mi mayor adversario soy yo mismo.

A todos se nos olvida muchas veces se nos olvida que los limites que encontramos en la vida son aquellos que nos ponemos nosotros mismo, el que tiene esto claro y desea seguir adelante; tan solo debe estar dispuesto a enfrentarse a sí mismo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Antología De Una Batalla

En el campo de batalla se encontraron viejos enemigos; dos grandes generales de hombres; herederos del arte sangriento de la guerra; hermanos de un mismo padre, hijos de Ares dios maldito de la destrucción y muerte.

Dos grandes ejércitos se batirán en este valle, a la luz del ardiente sol; los corazones sienten emoción, adrenalina aumenta y el miedo a la muerte se huele a distancia; pero los comandantes no muestran ninguna emoción, sus miradas están fijas en uno en el otro.

Hombre contra hombre, espada contra espada, escudo contra escudo y corazón contra corazón; la batalla la pierde aquel que subestima la habilidad de su enemigo, por eso los generales esperan el momento exacto, observando la formación del enemigo.

Las horas pasan y la tensión aumenta; los generales suben la moral haciendo sonar los tambores; se acerca el momento rojos; los generales brindan las que quizás sean las últimas palabras a sus respectivos ejércitos; Y con un grito de guerra comienza la carnicería; miles de hombres matan a sus prójimos; algunos por gloria otros dinero u por una ilusión de libertad.

Al anochecer la batalla termina; solo quedan un montón de cuerpos, sangre y sueños que jamás se cumplirán ante la mirada de los cuervos que están listos para darse un festín; de un lado del campo se celebra la victoria, mientras que del otro huyen derrotados, pero en realidad en la guerra nadie gana y tan solo queda el recuerdo de aquellos que cayeron en batalla.