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lunes, 1 de noviembre de 2010

La Serpiente De Humo

Cuentan los trovadores de tierras lejanas que hace muchos años hubo una batalla tan sangrienta como ninguna otra; dice uno de ellos que al final de la cruzada tan solo quedaron un montón de sueños rotos, acompañados un montón de dudas referentes a porque el amigo no corrió con la suerte de que se le perdonara la vida.

Caras con el sueño borrado, demostraban el horror de la noche anterior; El cielo estaba manchado de pinceladas grises, recordándoles que ya nunca volverían a recuperar lo que perdieron, se oían los lamentos en la larga fila de vencidos, que decían en suspiros débiles: jamás volveremos a ser hombres.

Ellos abandonaron su hogar en busca de gloria, pero ahora regresan como gigantes derrotados que cargan con la vergüenza atada a sus corazones; al frente de la larga fila, va el general que antes tan solo la victoria conocía.

La noche llego, ya era hora de acampar; Alrededor de las fogatas se reunieron los que la noche anterior marchaban con la cabeza en alto, pero que ahora ni siquiera se atreven a suspirar.

El general se alejo del grupo para consultar con las estrellas la razón de su fracaso; Tomo una vasija redonda, la lleno de con un poco de heno y unas gotas de aceite; lo encendió formando un globo fuego; recito unas palabras para invocar la benevolencia divina; tomo su daga, cortando su mano al mismo tiempo que dejaba que unas gotas de su sangre tocaran la flama.

Lo libero una larga serpiente de humo al firmamento, la cual dibujo para el escenas de la batalla de la noche anterior, en las que noto que había sido derroto por su vanidad; con su respuesta obtenida, se acerco a sus hombres y se arrodillo ante ellos, les pidió disculpas porque su soberbia les había causado un daño irreparable; marco en su armadura las siguientes palabras: «la vanidad es el pecado que lleva a la gran derrota». Les pidió que reunieran sus fuerzas y lo siguieran a casa; mientras se alejaban el miro una última vez sobre su hombro, para ver a la serpiente de humo morir en el horizonte.

lunes, 16 de agosto de 2010

Los Días Del Perro Terminaron

En 4 patas sin control, sin poder la mirada para sentir la luz, atrapado en la casa lujubre al final de una calle de una sola vía, la correa de la vergüenza restringía mis movimientos a unos pocos centímetros de una perrera infectada con el olor podrido de la desesperanza; Mi oscura ama, la melancolía es cruel y sádica, cada vez que intentaba liberarme de mi cautiverio, ella se aseguraba de recordarme que en mi espalda llevaba tatuada la palabra perro.

No recuerdo cuanto tiempo tengo siendo un esclavo aquí, sé que tengo mucho porque casi no logro recordar el hombre que una vez fui; hasta una noche tempestuosa en que mientras dormía sentí que algo me llamaba desde la distancia, pidiéndome que volviera a ser hombre otra vez; En mi cuerpo empezó a arder con las ansias de libertad, intente incorporarme, pero mi cuerpo había olvidado lo que era estar parado; De pronto mi ama salió y me miro directamente a los ojos como diciéndome, abajo perro, abajo perro, no eres hombre.

Pero hoy no me rendiré, el sol saldrá y se levantara, al igual que yo; me arranque mi correa y emprendí la huida a pesar de que no podía mantenerme en pie, caminar en parado puede ser bien difícil, pero nada me detendrá porque corro con la idea de recuperar lo que una vez perdí; de pronto sentí que la tierra se abría a mis pies, sentí miedo, pero no me detuve, corrí mas rápido hacia la voz que me llamaba, mientras el camino se derrumbaba a cada paso; la melancolía no planeaba dejarme ir tan fácil; continúe corriendo hasta que mis rodillas se entumecieron y caí rodando por una colina, la melancolía estaba a punto de atraparme pero una luz brillante cubrió todo mi ser haciendo inmune de sus toxicas tretas; esa luz era la dignidad, ella era la que me llamaba; la melancolía desapareció y ahora he vuelto a ser un hombre; así que gritare para hacer que esta tierra oscura tiemble; los días del perro han terminado.

Ahora mirare al horizonte con la frente en alto, siendo un hombre de nuevo y libre, comprendiendo que debo vivir cauteloso porque la melancolía aun esta por ahí escondida en una esquina esperando su oportunidad; ahora caminare el mundo llevando la buena nueva de que los limites son una ilusión y que nada dura para siempre; vamos libérate tu también y grita: el perro ha muerto, el perro ha muerto, pero no lloren porque un hombre camina con orgullo en su lugar.